Dice el gitano chatarrero a su amigo payo. Mira
yo lo tengo fácil, compro por uno y vendo por dos y con ese uno por ciento voy
tirando. Aunque si el gitano -como es posible- lo ha robado ganará un 2 por ciento. Esta forma de analizar los números es en
términos semánticos una perversión. Y es la que utilizan los políticos, sus
adláteres, empresarios y algunos periodistas como argumento para convencernos y establecer estrategias de dudosa finalidad.
Lo más cercano que tengo a mano es un artículo de John Muller en ElMundo en donde dice -referente a la crisis económica- que “el ajuste no ha llegado a los salarios públicos”
porque continua “que los asalariados públicos cobran mucho más que los privados”

Vaya, que bien¡ ¿Como han llegado a esta conclusión? Pues han cogido la
última encuesta de la EPA y han la media de los asalariados públicos y los
privados. Vamos como el que se como un pollo y hace la media con el que no se
lo come. Al final cada uno come medio pollo. Estadística en su estado mas puro.
En la explicación se aclara que se han excluido a funcionarios
con baja remuneración por estar afiliados a Muface y otras mutuas mientras se
había contemplado a los empleados de las empresas públicas (mejor pagados,
según ellos) con el fin de elevar la media del salario público frente a la del
privado. Sin embargo tampoco se ha incluido a las
chicas de hogar que generalmente ganan menos.
Bueno, hay que preguntarse como es posible que en el año 2012 no haya un método para estos estudios que mujestren un resultado
fiable y que satisfaga a todas partes. Quizás porque “todos” están interesados
en que sea así. Porque que cuesta comparar los administrativos de la empresa publica con la privada, o los ingenieros de ambos, o los medicos o los arquitectos o los especialistas, oficiales etc etc.?
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