Cuento una historia real. Un poco de la historia
de mi madre. Y de España.
Tiene 88 años –mi madre- y con muchos problemas
de movilidad. Ella siempre lo achaca a los muchos hijos que tuvo –ocho sin
contar abortos- pero principalmente a los más de 5 kilos que al parecer pesé yo al
nacer. La realidad es que no ha tenido una vida fácil. Alguien se puede
imaginar lo que tenía que hacer para pensar en una cena para 10 personas. ¡Qué
huevos con bechamel¡ Y mucho pan. Mi padre decía que había que consumirlo para
que subiera el precio del trigo. Yo pensaba que era porque a pesar de todo era
lo más barato. Eso si, siempre con vino y gaseosa.
Sube las escaleras –mi madre- , baja, corre para
controlar la “bilbaína”. Una locura. ¡Que sopas de ajo¡ En la “bilbaína”.
Vuelvo a la poca movilidad de mi madre. Para que
la cuidase se planteó hace algo más de un año la contratación de una joven
sudamericana.
Como a perro flaco todo son pulgas, a mi madre la
han detectado una infección por la que necesita operación. A pesar de los dolores
que tiene no la han dado hora a pesar de llevar bastante tiempo en lista de
espera. No sé si es por la gestión del hospital o por la falta de medios como
consecuencia de los recortes de sanidad.
Podemos entender que debemos hacer un esfuerzo
para salir de la crisis, y así lo vemos todos. Sin embargo es inexplicable que
se dilapiden tantos recursos con personas que no han colaborado en la
consecución de nuestro estado de bienestar.
Y para muestra un botón. Vuelvo a la joven –no
tanto- que esta con mi madre. A los pocos meses de ser contratada, llamó a sus
dos hijos para que viniesen a España. Cuatro gestiones y se les da el carnet de
la seguridad social gratis; alguna mas para que sus hijos puedan ir a los
colegios de la zona. Y solo por pagar 25 euros de impuestos ya que la
diferencia hasta los 160 que paga mi madre a la seguridad social pasa a formar
parte de la caja de las pensiones.
Evidentemente quien quiera ver esto como una
postura de insolidaridad se equivoca. Creo que todos tenemos el deber de cuidad
de nuestros más cercanos antes de otros, y así sucesivamente. Con esto lo que se
promueve es un efecto llamada que detrae los recursos de la sanidad, educación,
etc.
Y luego nos quejamos de los recortes.
¿Alguien no conoce lo que es una “bilbaína”? Pues
una cocina multifunción. Cocía, freía, asaba, gratinaba, hervía, etc. ¡Que olor a
vinagre cuando se limpiaba¡
No hay comentarios:
Publicar un comentario