Nunca es tarde para llenar mi saturado disco
duro de experiencias. Desde que empecé a ir de Vacaciones en el año 1997, soy un enamorado de Santander . Y esto a pesar de los problemas de salud que tuve
aquel primer año en el que estrené un piso en el barrio cuetano de Valdenoja.
En todo este tiempo disfruté de su clima, mar, cultura, gastronomía, deporte, etc,
No puedo decir lo mismo de sus gentes. Cuando se vive unos pocos días fuera de tu entorno familiar y social no es
fácil integrarse en la vida de las personas del lugar. Hay un calificativo –acróstico de su gentilicio y un conocido insulto español- que los foráneos de Cantabria usan para definir a los norteños. Nunca entendí esta fama, aunque algo puede explicarse por un incidente que viví en el conocido campo de golf de Santa Marina en San Vicente de la Barquera. Si alguien lo conoce quizás con el de Botín –Pedreña- sea de los más exclusivos del cantábrico; por supuesto con el permiso de los del País Vasco. Pues bien estando tranquilamente jugando uno de los hoyos, oí a lo lejos voces de unos cántabros –lo supo después-que increpaban a los que jugaban delante de ellos para que les facilitasen el paso; al parecer estaban jugando muy despacio. Incluso les insultaron llamándoles jilipollas. A pesar de las normas estrictas de los campos, adelantaron a la partida anterior y a la nuestra. Cuando llegaron a nuestra altura les comenté que su comportamiento distaba mucho de las reglas de juego y el fair play que debería imperar en el golf. Al no tener argumentos me contestaron que era un campo muy difícil y que los “llanitos” como nosotros nos deberíamos quedar en nuestros fáciles campos y no molestar –y esto es de mi cosecha– la raza superior de los descendientes del guerrero cántabro Corocota.
Estupidez y majadería contada por tamaños
personajes. ¿Qué sería de Cantabria si
no hubiesen venido los llanitos a comprar sus pisos? ¿Cuándo se llenarían los
hoteles y casas rurales que hay proliferando por esa región? ¿Y los restaurantes? ¿Y los
helados? ¿Y el palacio de festivales? Y etc. Y etc.
En el piso que tengo, hay dos plantas de garajes. Pues bien, en la que tengo mi plaza "solo" hay dos propietarios de Santander. El resto es de gente que vamos muchos días del año a su tierra.
Insisto que no tengo un concepto negativo de
los cántabros. Llevo como dije entes muchos años disfrutando de Santander
principalmente y lo seguirá haciendo. Me apena mucho el comportamiento de estos
señores porque no ayuda a lo que quizás sea la única fuente de ingresos de
Cantabria: el turismo.
Hola Angel, a pesar del incidente con los Cántabros fue un gran día el que vivimos es Santa Marina.
ResponderEliminarEnhorabuena por el blog.
Beatrz García
www.golfymoda.com
primer punto no generalizes y segundo que te piensas que por venir aqui un par de meses al año, darte cuatro paseos y comerte unos cuantos paquetes de pipas ya vas a tener que ser el rey? tu das de comer a cantabria? tu no sabes que el motor economico no es solo el turismo?? sois vosotros los turistas los que ensucias nuestras playas,nuestros parques nuestros montes,nuestras calles y puedo seguir asi hasta mañana, si no te gusta la gente de aqui no vengas!! y amucha honra ser los descendientes de corocotta,supongo que seras madrileño o algo de eso se os ve a la leguaaa
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