No soy televisivo. Solo utilizo la televisión para
ver alguna película o acontecimiento deportivo, cada vez menos porque no tengo
movistar plus, ¡ que ignominia!. Si alguien se pregunta ¿qué es un monopolio?. Que vaya
al diccionario y como ejemplo pondrán: movistar, eléctricas, bancos etc. Y
mientras a pagar, lo que digan estos y los políticos.
¡Que les importa a estos últimos¡ Un caso: Las
eléctricas ponen la publicidad de que las personas mayores con falta de
recursos tienen una ayuda para pagar la electricidad. Me pongo en contacto con
mi proveedor de energía por mi mamá política (que fino, ¿verdad?) y me dicen
que no se puede porque la ley establece como un máximo de potencia contratada 2
Kilovatios. Y como la suya tiene 2,2 -es imposible tener menos- no cabe en esa
ayuda. Para reírse. Me imagino que la nunca bien ponderada Sáez de Santamaría
(¿pariente del famoso general?) o su predecesor o predecesora, dedicaría unos
minutos a contar las maravillas de las ayudas a los menos favorecidos. Pero
claro, ella está más interesada en su familia y por facilitar a los
monopolios anteriormente mencionados gente con mucha valía, por ejemplo a su
su esposo que fue contratado por Telefónica en 2012 como asesor
jurídico de su división internacional (TISA).
Qué más da. Pero continuo con la TV. Aparte de mis
gustos anteriormente mencionados, padezco una enfermedad muy común en la gente
de mi condición y situación. Me desvelo algunas noches y veo algunas series en
cadenas marginales del otro monopolio que omití anteriormente: las
Televisiones. Son series sobre thrillers, muy americanas ellas pero que me
vuelven a mi sueño reparador.
Y acabo. En una entrevista en un periódico conocido me
llamó la atención el titular: “Pablo Iglesias nos habla como si fuéramos
retrasados”. Claro, por el morbo del personaje, me leí parte de la entrevista y
curiosas las demoledoras palabras de Javier. “echa siempre la culpa a los demás por
no ser capaces de entender que de él depende la salvación del país”.” se pegó tal atracón de ego que cada vez que abre la
boca vomita orgullo”. “Su mensaje suena a pescado congelado, a garrafón
ideológico". ¿Alguien da más? No le he votado y no le votaré. Sí es verdad que habla a sus votantes como
si fueran retrasados. ¿Lo son? Pero como el filósofo dijo, tenemos los
políticos que nos merecemos. Y algunos de mis conocidos –muchos- lo han votado.
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