Normalmente antes de publicar un post, se lo mando a mi señora esposa porque siempre tiene una visión distinta de lo que quiero decir haciéndome comentarios muy valiosos. Este que os pongo a continuación no me lo quiso corregir porque dice que era un poco indecente. El tema parece poco actual, pero a pesar de ello me decido a ponerlo en mi blog sin su aquiescencia.
Ángel, cómo está el patio otra vez. Lo he dicho innumerables veces. Se acaba una cosa y empieza
otra. Y si no la hay, nos la inventamos. Se pasó el furor de la investidura
–que no ha sido- de Pedro con sus broncas y besos (me equivoque en los
protagonistas cuando predije un fuerte beso entre los picapiedras; al final
fueron otros y no en Chueca, sino en el Parlamento. Qué vergüenza.) y ahora
hemos pasado a los semáforos. Claro que puede parecer machista que se vea solo
la sombra de una persona con pantalones. Qué tontería. Eso pudo ser hace años.
Hoy pocas mujeres se ponen falda –una reivindicación razonable porque es mucho más
cómodo un pantalón. Parece una involución a lo que las mujeres han conseguido
en su continuo y costoso proceso de integrarse plenamente en la sociedad.
Por eso creo
que se han equivocado al poner los semáforos distinguiendo el hombre y la mujer
con una falda. ¿Y porque digo esto? El
semáforo actual dibujaba una figura desnuda de bien un hombre o una mujer.
Alguien ve la americana, pantalón, etc. en la vestimenta. Por otra parte no se
puede distinguir los atributos de ellos-as porque la figura verde o roja del
andante está reflejada con un escorzo que impide ver bien el pene, la vagina o
las tetas.
Lo más lógico
hubiese sido –si de verdad se quería diferenciar ambos sexos- cambiar el
escorzo y promover unas buenas herramientas para mover carretas o un pene al
estilo del que lleva Nacho Vidal.
Ahondando en
mis reflexiones matutinas me atrevería a preguntarme lo que pensará una mamá cuando lleva a su niño en el carrito. ¿Puede pasar? O el madrugador paseante de
su perro –que bien se está en la cama a esa hora- se preguntará si lo podrá
pasar.
Creo que los
políticos que piensan estas cosas, como mínimo son tontos y creen que
nosotros somos más. En vez de preocuparse por las cuentas de sus respectivas
responsabilidades y que desgraciadamente supone gastarse dinero que no es suyo
–que fácil- se dedican como la zorra que no tienen nada que hacer a espantar
las moscas con el rabo.
De los
masculinos, no tengo criterio alguno. Yo preguntaría por ejemplo a Pablo
Iglesias o a un tal Domenech.
PD: estoy leyendo "los detectives salvajes" de Roberto Bolaño. Para escenas de sexo y "vergas" mejor que nada. Aunque quien tenga el libro en casa y que no ha podido con él como mi señora esposa, leer por favor las páginas 83 a 85.
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