lunes, 4 de abril de 2016

La normalización sexual de los semáforos y Roberto Bolaño

Normalmente antes de publicar un post, se lo mando a mi señora esposa porque siempre tiene una visión distinta de lo que quiero decir haciéndome comentarios muy valiosos. Este que os pongo a continuación no me lo quiso corregir porque dice que era un poco indecente. El tema parece poco actual, pero a pesar de ello me decido a ponerlo en mi blog sin su aquiescencia.


Ángel, cómo está el patio otra vez. Lo he dicho innumerables veces. Se acaba una cosa y empieza otra. Y si no la hay, nos la inventamos. Se pasó el furor de la investidura –que no ha sido- de Pedro con sus broncas y besos (me equivoque en los protagonistas cuando predije un fuerte beso entre los picapiedras; al final fueron otros y no en Chueca, sino en el Parlamento. Qué vergüenza.) y ahora hemos pasado a los semáforos. Claro que puede parecer machista que se vea solo la sombra de una persona con pantalones. Qué tontería. Eso pudo ser hace años. Hoy pocas mujeres se ponen falda –una reivindicación razonable porque es mucho más cómodo un pantalón. Parece una involución a lo que las mujeres han conseguido en su continuo y costoso proceso de integrarse plenamente en la sociedad.

Por eso creo que se han equivocado al poner los semáforos distinguiendo el hombre y la mujer con una falda. ¿Y porque digo esto?  El semáforo actual dibujaba una figura desnuda de bien un hombre o una mujer. Alguien ve la americana, pantalón, etc. en la vestimenta. Por otra parte no se puede distinguir los atributos de ellos-as porque la figura verde o roja del andante está reflejada con un escorzo que impide ver bien el pene, la vagina o las tetas.

Lo más lógico hubiese sido –si de verdad se quería diferenciar ambos sexos- cambiar el escorzo y promover unas buenas herramientas para mover carretas o un pene al estilo del que lleva Nacho Vidal.

Ahondando en mis reflexiones matutinas me atrevería a preguntarme lo que pensará una mamá cuando lleva a su niño en el carrito. ¿Puede pasar? O el madrugador paseante de su perro –que bien se está en la cama a esa hora- se preguntará si lo podrá pasar.

Creo que los políticos que piensan estas cosas, como mínimo son tontos y creen que nosotros somos más. En vez de preocuparse por las cuentas de sus respectivas responsabilidades y que desgraciadamente supone gastarse dinero que no es suyo –que fácil- se dedican como la zorra que no tienen nada que hacer a espantar las moscas con el rabo.

Alguien se preguntará que tamaño debería tener los atributos que se dibujarán en los mencionados semáforos. Y ahí viene la segunda parte. Le darán la obra a una empresa de su entorno y ya está. Y nos vamos a comer ¿No? Con champagne. 

Voy a dar una pista a los diseñadores de atributos. Si alguien ha visto la última película de David Fincher “Perdida” se acordará de la que era la amante del protagonista: Emily Ratajkowski. Impresionante.


De los masculinos, no tengo criterio alguno. Yo preguntaría por ejemplo a Pablo Iglesias o a un tal Domenech.


PD: estoy leyendo "los detectives salvajes" de Roberto Bolaño. Para escenas de sexo y "vergas" mejor que nada.  Aunque quien tenga el libro en casa y que no ha podido con él como mi señora esposa, leer por favor las páginas 83 a 85. 


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