martes, 18 de septiembre de 2012

60 años...y cada vez mas joven




Día 15 de mayo 2012. 60 años después de que naciera en una noche fría de septiembre en mi casa de la calle capitán Lobo, en Dueñas.

Encerrona.

Ayudado por el diccionario de la RAE extraje con rigurosidad el significado de la palabra “encerrona”. No debí leer todos los significados, porque en el primero se dice:

1.       f. Situación, preparada de antemano, en que se coloca a alguien para obligarle a que haga algo contra su voluntad.

Y que más que obligarme a comer al restaurante Chesmi que no me hace mucha ilusión es una encerrona. Caramba, era mi cumple y ni me dejaban escoger. Como se puede uno imaginar, no tengo argumentos contra 5 mujeres. Las niñas quieren el Chesmi porque han oído que se come muy bien. Mi madre no tiene problemas para acceder al local. Mi suegra tiene parte de su conversación garantizada porque los padres de Chesmi son muy amigos de ella. Y yo con un palmo de morro cayendo 10 cm bajo la barbilla.

La desilusión final fue que cuando entrabamos al restaurante vimos que estaba el parquin colapsado. Vaya. Encima tendremos que esperar mucho. Angel cuando vas a imponerte y decir que hasta aquí hemos llegado. Creo que tendré que ir a un curso de formación para aprender a decir no riéndome. Parece que eso funciona.

Entre al recinto ajardinado del restaurante y,

Sorpresa….. 50 personas tapadas con mascaras con fotos de mi juventud me ofrecían uno de los espectáculos más bonitos que uno pueda imaginar. Con unas chapas a la americana sujetas en la solapa me cantaban el cumpleaños feliz. NO sabía si llorar, reír cantar. Empecé agradeciendo a todos que compartiesen conmigo este día que por los comienzos no parecía que auguraba buen plan.

Comida exquisita, rabo, albóndigas, carrillera –muy castellano-, buen vino, copas, discurso –yo no porque no lo había preparado- mago, fotos, conversación, recuerdos, chistes, regalos, etc. A Palencia, mas copas, etc. etc. Y yo que cada vez me acordaba menos de la edad que tenía.

Faltaron algunos que no pudieron. Falto Fernando también; aun le recuerdo cuando él me llevo a disfrutar de la soledad del corredor de fondo. Desgraciadamente no le he visto en ningún cumpleaños desde el año 2003. Se lo llevo el viento en el “peine de los vientos”

No puedo recordar aquel lunes de septiembre del año 1952 al final de las fiestas botijeras –antes se celebraban en septiembre después de una sufrida y dura cosecha castellana. Si al nacer hubiese nacido con algo de sentido común –del que carezco a estas alturas- no me hubiese jamás imaginado una vida llena de mi familia y amigos como la que representaba aquella reunión del sábado pasado en el restaurante Chesmi.

Perdonadme pero me levanto a por un poco de papel porque tengo que limpiar el teclado de los lagrimones que me están cayendo.

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