lunes, 23 de septiembre de 2013

La Ucronia y mi amigo


La ucronía es un género literario denominado también novela histórica alternativa, el cual propone lo que sucedería en un punto en el pasado en el que algún acontecimiento ocurriría de alguna forma diferente de cómo ocurrió.
Una de las más famosas novelas que cuenta una Ucronía es Pavana de KeithRoberts. ¿Qué hubiese pasado si Felipe II hubiese vencido a los Ingleses con la Armada invencible? Es un relato que pone a la Inglaterra de mediados del siglo pasado como país subdesarrollado en donde todos tenían que pagar tributo a la Iglesia, y como en la Edad Media, el papa y sus obispos no perdonaban el retraso del diezmo.
Una novela muy interesante aunque algo rara.
La ucronía también se aplica a las personas. Me viene a la memoria una anécdota que le paso a un amigo mío y que he relatado en innumerables ocasiones.
Este fue a pedir trabajo a Microsoft y después de hacer un examen excelente para una plaza vacante de barrendero se le pidió el e-mail. Como no lo tenía no pudieron darle la plaza. ¡Como esa empresa del oeste de Estados Unidos iba a contratar a un pelamanillas sin correo electrónico¡  Deprimido y atormentado se planteó empezar de nuevo –emprendedor se llama ahora- transportando con una carretilla ciertas mercancías que tenía que entregar hasta en ciertas alturas sin ascensor. Al cabo de unos años, su negocio prosperó y lo que en principio era una carretilla manual, paso a una pequeña furgoneta, un camión, dos... e innumerables camiones de no se cuantos ejes. Así que obligado por el cariz de su empresa, y por consejo mío –a pesar de su estatus seguíamos viéndonos para tomar unos verdejos- se cito con el Director General. de no sé qué Mutua. Después de resolver los puntos más importantes, le sugirió a mi amigo que le diese el e-mail para una vez que se rematase la redacción del contrato se lo enviaría para su consideración y firma.
No tengo correo electrónico, ni lo tendré -le dijo mi amigo.
No es posible- le contestó.
¿Cómo es que sin correo electrónico hayas conseguido ese emporio?- le espetó. ¿Que hubiese sido con correo amigo mío? –continuó extrañado.
Barrendero de Microsoft.

Alguno –de cualquier forma- se preguntará que hubiese pasado en el 2004 si en vez de Zapatero  hubiese ganado las elecciones Rajoy. No me consta que se haya escrito algo parecido. Si alguien lo conoce, por favor, que me lo indique. A lo mejor no habría tantos multimillonarios, ni tantos mileuristas, ni tanto paro, ni tantos impuestos, ni tanta corrupción, ni tanta ni…. O si, como diría nuestro presidente.

martes, 20 de agosto de 2013

Las Rodriguezas.

Con permiso de la Real Academia de la Lengua, las Rodríguez existen. Esta mañana he acompañado a mi mujer a la cochera de nuestra casa de Santander porque se iba a trabajar a Palencia. Pobre. Los peligros de la carretera. La soledad de la mujer trabajadora. Yo de vacaciones y ella como parte de un colectivo cada vez mas numeroso. Qué pena.  No he sido nunca Rodríguez pero si que conozco las peripecias de estos. Desorden, suciedad,  aburrimiento llenaban las horas de los que se quedaban trabajando mientras sus señoras se tostaban en las playas normalmente mediterráneas. La buena vida nocturna de estos personajes de la fauna española tenía más de leyenda que de realidad. Bien por principios o por imposibilidad técnica, no se jalaban una rosca. Al final llegaban a casa mamados y sin ganas de repetir. Nunca disponían de servicios de externalización  de los trabajos domésticos –comúnmente llamada “chica”- porque o bien se aprovechaba para darle vacaciones o se la llevaba la señora a su apartamento de la playa; y esto los que podían porque la mayoría de los mortales tenían personal propio –marido y mujer- para ello.
Total que la casa sin barrer, fregar, planchar, etc. Cansado de comer fuera y de excesos alcohólicos, los Rodríguez dijeron que hasta aquí hemos llegado. Se pusieron de acuerdo con las feministas y consiguieron que muchas de ellas trabajasen. Se realizaban personalmente.

Ahora bien, faltaba uno de las dos condiciones para que hubiese Rodriguezas –perdón otra vez a la RAE. Tenían que perder el trabajo los hombres. ¿Como? Con una crisis. Volvieron a ponerse en contacto con las feministas y llegaron a la conclusión de que la mejor  forma de conseguir una fuerte crisis es mediante dos objetivos: el primero interior, pedirla a Zapatero que apruebe un Plan-E; el segundo, a nivel mundial,  es ponerse en contacto con las mujeres de los Leman Brothers –ya está bien de machismos- para que induzcan a sus maridos la creación de la mayor crisis conocida después del 29 del siglo pasado.
Muchos fueron al paro y se consiguió el objetivo de que la mujer sigan trabajando y los maridos en las playas, bares o en su casa sin pegar palo al agua.

Y todos los que han creado este desaguisado con unos sueldos escandalosos, pensiones inmorales, patrimonios inalcanzables, están viendo desde el privilegio de sus balcones de oro la miseria de los mileuristas, parados, y los afortunados rodriguezes y rodriguezas. Pero esa es otra historia.

sábado, 3 de agosto de 2013

Ivan el Terrible y los casting de las TV's


He releído biografía Iván el Terrible -el gran Ivan IV de Rusia- de Ian Grey. Me ha recordado mi época de joven e indocumentado que solía ver películas de cine ruso -en aquella época soviético-.  El más conocido director Serguéi M. Eisenstein supo dar a sus obras un aire más comprometido que lo que en aquella época se permitía con la férrea dictadura bolchevique. Grandes sus películas; una de ellas “Iván el Terrible”. Tuvo una secuela –antes no se decía así- llamada  “la conjura de los Boyardos”. Cine en blanco y negro. Impactante

Volviendo a la biografía de Iván el Terrible tengo que reconocer que disfrute  considerablemente. Su escritura amena, llena de anécdotas y fundamentalmente cargada de, como se puede uno imaginar, intrigas y luchas de poder, no solo en la propia Rusia sino en los pueblos de este –Tártaros, Kanatos, Livonios, Daneses, Lituanos, Polacos, etc.- y más lejanos – Ingleses, Franceses, el Papado. Todo ello condicionó considerablemente la historia de los siglos posteriores. El centro del poder –como no- el papado, se presenta como lo que ha sido siempre, no una idea de salvación de los cristianos, sino un centro de poder e influencia que apoyaba al mayor postor. Pena. Bienvenido el Papa Francisco.

Dejando el aspecto serio de la historia, cuento la parte marital de Iván  IV. Se casó 8 veces –una más que Enrique VIII- aunque solo con la primera  Anastasia Romanovna por amor. Una anécdota explica el despliegue de medios para la busca, por ejemplo, de su tercera esposa. Muy parecido a los casting que se hacen ahora para los programas de máxima cultura de las televisiones del mundo. Copio con el permiso de Ian Grey. “Se mandaron mensajes… ordenando a los padres de las muchachas hermosas y virtuosas… las presentaran a los funcionarios del Zar para una… inspección…. Se reunieron más de 2.000 vírgenes.… Iván escogió 12 jóvenes que fueron examinadas… por un médico y por mujeres ancianas de la corte. Los detalles más apreciados eran la belleza, buen carácter e inteligencia…. que no tuviera defecto alguno y tampoco malas costumbres, como por ejemplo roncar mientras durmiera.”  No es ningún invento del siglo XXI, ¿verdad? me pregunto si la aristocracia de ahora utiliza los mismos criterios. O al menos alguno, ya que la virginidad ahora no sería un mérito.

Y yo con estos pelos.

miércoles, 17 de julio de 2013

Santander, vacaciones, UIMP y la crisis

Estoy en Santander pasando mis merecidas vacaciones después de tanto trabajo y estrés como he sufrido. Gran ciudad Santander, maravillosas playas y gran ambiente cultural en verano. Llevo viniendo casi 20 años en julio y no me canso, aunque caigan chuzos; que no es el caso de este año que no solamente hace de playa, sino que hay que llevar la sombrilla para protegerse de los peligrosos rayos de sol. Bendito cambio climático porque me encanta retozarme en la playa –vuelta y vuelta- mientras leo, hago algún que otro sudoku y si la temperatura lo permite me baño. ¡Cómo iba a faltar el verdejo¡ Así que en condiciones normales lleno la mañana fácilmente. Algún bocadillo que otro me como cuando llego tarde a la playa y se me solapa con la comida. Curioso, el otro día me dijeron que la segunda playa del sardinero –a donde voy yo- la llaman la del bocadillo. Será por mí quizás. Porque doña Carmen Martinez Bordiú no lo comerá. Su
nuevo novio le invitará a suculentos platos en los mejores restaurantes de Santander.  Yo le recomendaría –aunque lo sabrán- La Radio o La bombi.

Aprovecho también para jugar al golf, ver cine –fundamentalmente en la Filmoteca de Cantabria- asistir a algunos actos de la UIMP y por supuesto  tomar algunas cervecitas y comer las suculentas rabas santanderinas.

Todos los años igual. O no. A lo mejor tomo menos cervezas o voy menos a los restaurantes o juego menos al golf o…. Desde el año 2007 que empezó la crisis, parece que cada vez hay más personas “diésel”, es decir andan mucho y consumen poco. Y claro la crisis hace que los empresarios de la hostelería del mundo mundial –incluida España- baje costos, y que mejor forma de bajar costos es echar a un profesional de toda la vida y poner a un joven –quizás sea más barata una “jovena”- camarero inmigrante para servir en por ejemplo el antiguo Rhin de Santander que lo ha comprada últimamente el un famoso grupo hotelero.

Empecemos por el principio: después de una mañana genial en la playa exenta de bocadillo, fui a la Magdalena a un encuentro de periodistas y alumnos de periodismo de la UIMP. Entre ellos Fernando Jáuregui –presidente de DiarioCritico  al que conozco desde hace un par de años. Nos fuimos a tomar un café. Gran día para buscar un lugar con aire acondicionado. Bajando por Reina Victoria al Sardinero no había más elección que el Rhin. Habiéndolo comprado  el grupo Silken, no dudábamos que íbamos a acertar; y aquí vuelvo con lo de la crisis y la restauración. Me atiende la única persona que había en la barra (parecía una “jovena” de origen sudamericano) y al solicitarle un verdejo de Rueda, me quiso dar un blanco de la misma denominación de origen al que rechacé porque solo me gusta la uva verdejo. No entendía –la joven- la diferencia entre una denominación de origen y un tipo de uva. Cambié a coca-cola zero. No sé porque me pareció que podía ser pepsi y le pedí verlo. Me contestó que si no me fiaba. Pregunta ociosa por los antecedentes del vino. Con la desfachatez de los correligionarios de los Evo y el difunto Chavez me espetó que si había tenido mal día. Dos reacciones me vinieron a la cabeza. La más propia de mi carácter vehemente, decirle que sea un poco mas profesional y educada y dejarse para su entorno más cercano ciertos comentarios. La segunda, esbozar una sonrisa y tomarme tranquilo la coca cola;  así lo hice, me he ahorrado 80 calorías -no tomé el vino-y una arruga que me hubiese salido en la frente. Ya sabéis el aforismo muy español: tengo un día excepcional, espero que no venga un gilipollas y me lo tuerza; vino pero no me lo estropeó. De todo esto no se enteró me amigo Fernando porque estaba hablando por teléfono.


Por cierto, además de no tener verdejo -el bar- no tenía aire acondicionado..... La crisis.

domingo, 23 de junio de 2013

Teruel y su aeropuerto



No conozco Teruel. Me da mucha vergüenza decirlo, pero creo que estuve una vez hace muchos años y lo único que recuerdo es que tiene muchos monumentos mozárabes. Pasaba por allí cuando solía ir de vacaciones con mi familia a la zona de Peñíscola.
Bien porque no está en una zona bien comunicada, porque no tiene mar o porque no tiene, en mi opinión, las características necesarias para escaparse un fin de semana, para mi es la desconocida más grande de España.
Pero claro, como tiene una de las poblaciones más pequeñas de este país, y para potenciar la economía de la zona, los gestores locales pidieron a  la comunidad aragonesa que intercediese en al gobierno de la nación para hacerles un aeropuerto. Pero no para pasajeros -que sarcasmo hubiese sido, aunque todo es posible en esta piel de toro- sino que se construyo para un centro de mantenimiento, almacenamiento de corta y larga duración y reciclado de aeronaves. Qué bien suena. Con una pista de casi 3 kilómetros es una de las más grandes del mundo.

Después de estos prolegómenos, leo en el periódico que el mencionado aeropuerto es apropiado también para viajes espaciales, según un estudio de seis ingenieros aeronáuticos de la Universidad Nacional Aeronáutica Francesa. Que visión de futuro los que pensaron en el aeropuerto. Será un gran negocio porque serán miles de pasajeros que vuelen a Marte, Júpiter, Saturno…. Y Plutón. Pero claro hay otros 9 aeropuertos que cumplen las mismas características. ¿Podrán tener los políticos de Aragón influencia para que dentro de docenas de años se establezca allí la base mencionada? Quizás Federico Jimenez les pueda echar una mano porque no podemos recurrir a grandes influyentes turolenses como Buñuel (que gran película Tristana, que polémica e irreverente Viridiana) y Lain Entralgo,  pero de ello, no me cabe la menor duda, se encargará el amigo Rajoy y su deuda, que inevitablemente las pagaremos los millones de españolitos obnubilados años atrás , en los tiempos en que se construyó el mencionado aeropuerto,  por la selección española y los toros. Vamos como hace 50 años.
No nos olvidemos, de cualquier forma,  que esta barbaridad no es más que un grano de arena en la playa más grande del Caribe. Y no hace falta cambiar de sector. Aeropuerto de Castellon, La mancha, Leon, etc, etc. Vamos como setas, perdón.

Por cierto, me voy la semana que viene a Santander. Y dicen que no va hacer bueno. Caramba, si normalmente no lo hace en esa gran comunidad Autónoma, que será este año. Maldito cambio climático. Prometo aportar mi pequeña cuota para reducir las emisiones de dióxido de carbono. Pero eso será otro día.

martes, 11 de junio de 2013

Futbol en Cataluña



Estuve hace unas semnanas en Barcelona en la feria del Automóvil acompañando a verdaderos entendidos en coches. No os voy a cansar con mis opiniones sobre la feria. Mucho mejor y más completa la encontrareis en cualquier periódico de motor.

Dos anécdotas del viaje.

Mi estancia en Cataluña coincidió con la súper final de la copa del Rey. Estábamos en Sitches  y lo vimos en un bar-restaurante muy concurrido en donde podíamos tomar una cerveza y a la vez comer. Optamos por la cerveza para el primer tiempo y una ensalada para el segundo. De los tres que íbamos, uno era del Barcelona y nosotros dos del Madrid.
Cuando marcó este último el silencio se interrumpió con un tímido aplauso nuestro. Como buenos seguidores merengues pensábamos que la victoria iba a ser más amplia por la necesidad que tenía el Atlético de Madrid de meter un gol y esto lo aprovecharía el equipo blanco con su demoledor contraataque. Craso error. Vinieron dos sorpresas seguidas. La primera, el gol de  Diego Costa. ¿Cómo es posible –a pesar del clamoroso fallo de la defensa y en mi opinión del portero- que el equipo colchonero pueda empatar el partido? Pero aquí no acabó la cosa. El restaurante entro en un grito de alegría que ni en mis tiempos del bar Tu y Yo palentino recordaba. Nos preguntábamos cuantísimos colchoneros había. Pues no, lo que había era muchos catalanes –del Barcelona o no- que estaban encantados de que perdiera el Madrid. La venganza de que les hubiese eliminado el Real unas semanas antes. Yo lo que no vería nunca en un restaurante sería un partido del Barcelona contra el Español. Cenaría con una buena conversación, unas verduritas a la plancha y un buen vino. Tengo problemas de digestión y una victoria del Barcelona me perjudicaría.

No entro en consideraciones socio-políticas que ya hice en este mismo blog meses atrás.

Cuento la segunda anécdota. Antes de volver a nuestra Palencia querida♫♫♫♫, nos dimos un paseo por las Ramblas y sus calles adyacentes llenas de extranjeros y de tiendas de souvenir. Como no; docenas y docenas de equipaciones de “su club” como suele decir el Presidente del Barcelona.
Me extraño ver en los escaparates solo equipaciones azulgranas y como obsesión la de Mesi. Tuve que ver docenas de tiendas y si, en la calle  Ferrán, aledaña a las Ramblas, me encontré con una camiseta blanca escondida y ¡EUREKA¡ una de la selección española. Supongo que habría pedido permiso a la generalidad o al ayuntamiento para semejante provocación. La foto es muy curiosa. Supongo que salvo ciertas excepciones, las equipaciones de los demás equipos –incluido el del Español de Barcelona- estarían dentro de la tienda para poder vendérselas a los jovencitos y los guiris. La pela es la pela. Como rotular los comercios en castellano vamos. Suelo ir al centro de Madrid con cierta frecuencia y todos los quioscos y tiendas de deportes y souvenires están llenos de camisetas del Madrid y del Barcelona, y del Atlético y…. Lástima que a los barceloneses y barcelonesas no se les facilite, como en otros sitios, la posibilidad de adquirir su camiseta preferida.

lunes, 20 de mayo de 2013

A mi mujer también le gustan los coches o como aprender a conducir con un tractor



No es común compartir con tu mujer la afición a los coches. Coincidimos además en otras mil cosas, tengo esa suerte (gracias a eso nuestro matrimonio lleva 33 años funcionando.
Hace unos años se compró una ranchera japonesa mucho más grande que sus necesidades personales. La razón que arguyó era que vendría bien para llevar y traer a nuestros nietos, con los carritos y capazos incluidos. Siete años después no solo no tenemos nietos sino que nuestras hijas solo se dedican a trabajar y parece que no tienen ni pareja.
Yo tengo una berlina alemana - de Múnich para ser exactos. Con muchos caballos y alta tecnología. No sé cuantos kilómetros por hora alcanza, porque normalmente, nunca paso de 125. Y es una pena porque hay autopistas y autovías en España que permitirían ir a altas velocidades. Y es que además del respeto al medio ambiente al emitir menos contaminantes, soy muy respetuoso con mi cartera (por las multas).
Me aburro soberanamente cuando voy por esas autopistas castellanas (buenas –las últimas- bonitas –en la castilla de Ortega- y baratas –muy llana la orografía) pongo en automático el controlador y ¡que trabaje Ruton¡. A veces me dan ganas de bajarme del coche en marcha y seguramente me daría tiempo para llegar antes que él a un bar de carretera, tomarme una cervecita –perdón una coca cola zero- y esperarle.
Volvamos a mi afición a los coches.
Soy hijo de la postguerra (No había ni llegado el gobierno tecnocrático del Opus Dei) y como casi todas las familias castellanas, numerosas no, numerosísimas. En total 8 hermanos.
En Dueñas, mi padre tenía un negocio que dependía de almacenes de repuestos; no existían medios de comunicación a pesar de la corta distancia que había entre Palencia y Valladolid. Por lo tanto necesitaba un vehiculo para moverse. Mi infancia y juventud son recuerdos de un patio de mi casa de Dueñas y mi padre conduciendo muchos coches. Aunque anteriormente tuvo alguno más que no conocí recuerdo un Morris Van de 5 CV un Seat 1400 B mercurio (se llamaba así al parecer porque fue el primer coche de serie en el que el cuenta kilómetros era una barra de mercurio como los termómetros). Después vinieron los Seat 850 (recuerdo que le compró pequeño para que sus niña mayor pudiera conducirlo, creando un conflicto familiar de mucho calado) otro Seat 1430 y posteriormente y Renault 12. Y sin olvidar la joya de la corona, un tractor John Deere –con reductora y marcha atrás- que utilizaban en mi casa para las labores agrícolas que teníamos. 
¡Cómono me van a gustar los coches!
Ya en los estertores de la dictadura de franco, yo estudiaba en Madrid; concretamente cuarto de carrera y estaba envuelto-en aquella época- en un marasmo de coches que subían y bajaban desde la ciudad universitaria a Cuatro Caminos y Moncloa. Yo en el autobús, el G y el H creo. No lo podía aguantar. Sin embargo con mi economía no me podía permitir tener coche, estaba estudiando fuera de casa y con beca y con otros 7 hermanos.
Sin embargo, un golpe de suerte hizo que con un pequeño apoyo familiar me comprase un Citroën 2CV de “muchas” manos por supuesto. ¡Qué lujo!. Corría más que el tractor. Quien se acuerde de él comprobará la alta tecnología que tenía  ese coche. Freno, embrague, tres marchas, 4 ruedas, las ventanas se plegaban y tenía 9 CV. Los que somos de castilla no echamos en falta navegar, pero a quien le gustasen los barcos lo podía suplir también con el coche. ¡Qué suspensión¡. Solo tenía un defecto cuando el viento arreciaba –que no es difícil en estas tierras castellanas temidas también por los ciclistas- pasar de los 60-70 km/hora era un triunfo. Eso sí, era más rápido que el John Deere.
A pesar de los pesares, y como es natural, disfrutaba de lo lindo con “mi” coche. Dije antes que solo tenía un defecto. Me equivoque; dos. Tenía la maldita costumbre de utilizar gasolina. 50, 70, 100 pesetas de gasolina por favor. Y así fui el más feliz de mi pueblo; o de los más felices.