He releído biografía Iván el
Terrible -el gran Ivan IV de Rusia- de Ian Grey. Me ha recordado mi época de joven e indocumentado que solía
ver películas de cine ruso -en aquella época soviético-. El más conocido director
Serguéi M. Eisenstein supo dar a sus obras un aire más comprometido
que lo que en aquella época se permitía con la férrea dictadura bolchevique.
Grandes sus películas; una de ellas “Iván el Terrible”. Tuvo una secuela –antes
no se decía así- llamada “la conjura de
los Boyardos”. Cine en blanco y negro. Impactante
Dejando el aspecto serio de la
historia, cuento la parte marital de Iván
IV. Se casó 8 veces –una más que Enrique VIII- aunque solo con la
primera Anastasia Romanovna por amor.
Una anécdota explica el despliegue de medios para la busca, por ejemplo, de su
tercera esposa. Muy parecido a los casting que se hacen ahora para los
programas de máxima cultura de las televisiones del mundo. Copio con el permiso
de Ian Grey. “Se mandaron mensajes… ordenando a los padres de las muchachas
hermosas y virtuosas… las presentaran a los funcionarios del Zar para una… inspección….
Se reunieron más de 2.000 vírgenes.… Iván escogió 12 jóvenes que fueron
examinadas… por un médico y por mujeres ancianas de la corte. Los detalles más
apreciados eran la belleza, buen carácter e inteligencia…. que no tuviera
defecto alguno y tampoco malas costumbres, como por ejemplo roncar mientras
durmiera.” No es ningún invento del siglo XXI, ¿verdad? me pregunto si la aristocracia de
ahora utiliza los mismos criterios. O al menos alguno, ya que la virginidad
ahora no sería un mérito.
Y yo con estos pelos.
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