jueves, 7 de enero de 2016

Agradecimientos y mi nueva casa


Vuelvo a una de mis grandes aficiones. Desde este verano, concretamente desde el 19 de junio, no escribía nada. Releyendo aquello, se ve que estaba cabreado con elmundo. Supongo que sería por la presión que estaba recibiendo por la construcción de mi casa.
Ya vivo en ella y a pesar de varios problemas típicos de una vivienda nueva, me he instalado con satisfacción. Además de la casa, tengo una “parcelilla” donde he preparado hueco para césped, arboles, huerto, e incluso un pequeño tee para particar golf.

Ya tengo hijos, he plantado varios árboles (últimamente dos magnolios preciosos) y solo me queda escribir algún libro. No es fácil y no puedo recurrir a un negro para ello. La cuestión es admitir que si lo hago sea para uso propio. Escribo una novela de ficción o algo parecido a alguna etapa de mi vida. No tengo imaginación para lo primero y tampoco mi vida ha tenido una significación especial. Además no soy ni Paul Auster, ni Richard Ford, ni Donna Tartt y menos Richard Russo.

Así que me doy unos días para pensármelo. Tiempo e interés tengo, pero no sé porque, a veces no me sobra, más bien me falta.

Al comienzo de este año 2016, solo espero poder disfrutar de lo que siempre he deseado y no he tenido previamente: mi finca -que barbaridad dicen José Luis y mi señora, esto es una casita en una parcelilla- que me permitirá disfrutar de mis deportes favoritos, encuentro con el campo, con grandes espacios interiores, confort etc.

Espero también del buen juicio del ayuntamiento de Villamuriel, en donde está ubicada mi casa, para que sanee un poco el entorno, donde no solo vivo yo sino una gran comunidad de gente amable y trabajadora. Que actúe sobre uno de los edificios más singulares de Palencia (antigua fábrica de azúcar) y que presione a Telefónica para que actualice las redes de internet que son de la época de las “matildes”. Pero eso sí, el señor Alierta –a la sazón presidente de dicha empresa- bien se preocupa de su salario. Sabéis lo que gana el ínclito amigo de Aznar (será por eso por lo que campan con total impunidad), pues la friolera de 43.300.000 de €, es decir 7.200 millones de las antiguas pesetas. ¿No creéis que es una ignominia y que nos merecemos los clientes y colaboradores de dicha empresa un trato mejor?

Me prometí no hablar de política en este primer contacto con mi blog. Así que paso a lo que me parece muy importante en estos momentos. Muchas personas me han ayudado a acabar con éxito este proyecto personal. Otros han puesto espinas en el camino. Me he olvidado de estos –la vida les demostrará su mezquindad- y me voy a referir a los primeros. Los consejos importantes y necesarios de mis amigos Jose Luis Blanco y Eduardo Moreno. El buen trabajo de los dos “Raules”, José Luis Barón, Jorge Herrero, Javier Requena, Andrés –que buen constructor es- Felix, Imanol y Esteban y alguien de quien me haya olvidado que me perdone. Todos en su medida han hecho que esta casa sea como es, así como Ana y Juan Carlos por su control y consejos.
También tengo un especial cariño a mi hermano Migue. En la parte más difícil de la casa me está apoyando lo indecible y también Eugenio y Teo. Gracias a todos.

Pero a la que tengo que agradecer que esta casa sea lo más parecido –por no decir idéntico- a lo queríamos Sisi y yo es a María Inés. Dentro de su cabezonería tengo que decir que sus planteamientos –de arquitecto, dicho con desprecio por muchos constructores- eran, y el tiempo lo ha demostrado, los acertados. Alguna excepción -que cumple la regla- confirma esto.
Pobre Sisi y Paula –lo de María Inés está en el sueldo- lo que me han aguantado. 


¡Y yo con estos pelos!

PD: Ángel, no te olvides de la noventañera que sino se enfada.





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