Me encanta el Deporte
en general, y el fútbol en particular. Gran deporte que tiene una proyección
social que ni los romanos lo hubiesen imaginado: panen et circenses (fútbol
para franco) para contentar a la población decían.
Curioso. Con Franco
los partidos televisados eran gratis ahora encima los pagamos, y a qué precio.
Vamos, masoquismo puro.
Es sin embargo un
negocio espectacular. Y pongo como ejemplo los derechos de emisión del fútbol
inglés. Las cadenas de TV pagaran a la liga a partir del año 2016 2.000
millones de €. Im-presionante que decía Ubrique.
Dejo estos
comentarios ideológicos que lo único que consigo es atiborrarme a “orfidales”
por lo nervioso que me pongo. Y recordemos el partido del otro día del Real
Madrid contra el Elche. El estadio Martinez Valero con una capacidad de 36.000
espectadores estaba lleno a pesar de que la ciudad cuenta con 220.000
habitantes, es decir fueron uno de cada seis habitantes. Con esa proporción la
comunidad de Madrid tendría estadios con capacidad para 660.000 espectadores y
eso sin contar con los turistas que van a Madrid solo al “furbol”.
Pero dejemos estas
divagaciones paramentológicas que no conducen a la praxis. Y fijémonos en la
retransmisión televisiva. Muchas cámaras repartidas por todo el perímetro del
campo. Cenitales para ver desde lo alto la evolución de un contraataque o la
estrategia del 4-3-3 ofensivo o 4-4-2 defensivo. Grandes angulares para ver el
público que aplaude a su equipo o insulta al negro del equipo contrario. Y lo
que es más importante, primeros planos de jugadores, entrenadores, el
presidente, la mujer modelo del jugador que cobra 10.000.000 de €.

Todo muy
espectacular. ¿Todo? No. Muchas cosas son un horror. Da asco ver a los
jugadores escupiendo con una facilidad como si respirasen o algunos
entrenadores mascando chicle que parece se les va a salir de la boca. Reconozco
que es lo que menos me gusta de este gran deporte espectáculo. ¿Por qué no se
trata de evitar? Ves balón cesto, tenis y otros muchos deportes, y ni por asomo
pasa eso.
Grima me da. O como
dice Elvira Lindo, misofonia –no se si con acento- tengo de estos señores. Que
digo…SON UNOS GUARROS.
¿Ellas lo son tambien?
¿Ellas lo son tambien?
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