jueves, 5 de marzo de 2015

Los escupitajos y el futbol.

Me encanta el Deporte en general, y el fútbol en particular. Gran deporte que tiene una proyección social que ni los romanos lo hubiesen imaginado: panen et circenses (fútbol para franco) para contentar a la población decían.

Curioso. Con Franco los partidos televisados eran gratis ahora encima los pagamos, y a qué precio. Vamos, masoquismo puro.

Es sin embargo un negocio espectacular. Y pongo como ejemplo los derechos de emisión del fútbol inglés. Las cadenas de TV pagaran a la liga a partir del año 2016 2.000 millones de €. Im-presionante que decía Ubrique.

Dejo estos comentarios ideológicos que lo único que consigo es atiborrarme a “orfidales” por lo nervioso que me pongo. Y recordemos el partido del otro día del Real Madrid contra el Elche. El estadio Martinez Valero con una capacidad de 36.000 espectadores estaba lleno a pesar de que la ciudad cuenta con 220.000 habitantes, es decir fueron uno de cada seis habitantes. Con esa proporción la comunidad de Madrid tendría estadios con capacidad para 660.000 espectadores y eso sin contar con los turistas que van a Madrid solo al “furbol”.

Pero dejemos estas divagaciones paramentológicas que no conducen a la praxis. Y fijémonos en la retransmisión televisiva. Muchas cámaras repartidas por todo el perímetro del campo. Cenitales para ver desde lo alto la evolución de un contraataque o la estrategia del 4-3-3 ofensivo o 4-4-2 defensivo. Grandes angulares para ver el público que aplaude a su equipo o insulta al negro del equipo contrario. Y lo que es más importante, primeros planos de jugadores, entrenadores, el presidente, la mujer modelo del jugador que cobra 10.000.000 de €.

Todo muy espectacular. ¿Todo? No. Muchas cosas son un horror. Da asco ver a los jugadores escupiendo con una facilidad como si respirasen o algunos entrenadores mascando chicle que parece se les va a salir de la boca. Reconozco que es lo que menos me gusta de este gran deporte espectáculo. ¿Por qué no se trata de evitar? Ves balón cesto, tenis y otros muchos deportes, y ni por asomo pasa eso.

Grima me da. O como dice Elvira Lindo, misofonia –no se si con acento- tengo de estos señores. Que digo…SON UNOS GUARROS. 
¿Ellas lo son tambien?





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