Hace unos
días estuvimos en Galicia. En La Coruña principalmente aunque nos hicimos una
buena excursión por las rías cercanas –la Coruña, Betanzos y Ferrol. Qué bonito
y relajante a pesar del mal tiempo que nos hizo.
No se
porqué, supongo que al inmersionarme –que palabrejo- en el lenguaje tan hablado
en las tierras de las meigas, me vino a la memoria una canción muy poco –o
nada- conocida.
Un grupo de teatro
llamado Tábano –en vías de extinción (los tábanos me refiero porque el grupo se
extinguió con la venida de la democracia)- y un conjunto musical con nombre muy
español como las Madres del Cordero hicieron una representación en el verano
del 1970 en Madrid que se llamaba castañuela 70. Fresco, innovador,
transgresor a veces, casposo otras por sus canciones tan españolas, etc. El
líder era Moncho Alpuente –rojo de Prisa- y –que pena –amigo del Gran
Wyoming.
Y volviendo
a lo de Galicia me venía a la mente y la tatareaba, una estrofa de una canción del mencionado
grupo que hablaba de los idiomas del mundo mundial. El francés, el catalán y el
gallego también. Escuchadla,escuchadla. No tiene desperdicio. Canta a Machado y Bred –se refiere a Bertolt
brecht- y luego “vuelvo a la rumba otra vez”. ¿Y lo del comunista Víctor Manuel
al final? genial.
Os
recomiendo en you tube todas las canciones del LP “vidas ejemplares”.
Por aquella
época aterrizaba yo en Madrid para realizar mis estudios universitarios. Como
dice el aforismo tenía menos de 30 años y tenía corazón y me gustaba también Machado
y algo menos Bertolt Brecht. Ahora tengo mas de 30 y creo que sigo teniendo
corazón al ver la calamidad de este país o nación.
Puta mili.

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