lunes, 3 de febrero de 2014

Smart city, TV, Phone, Car, etc, etc.

En mi escaso conocimiento del ingles, smart casi siempre se refiere a personas, elegante, bien puesto, inteligente, etc. ¿Cómo se iba a referir a cosas inanimadas este vocablo?
Despertador inteligente, por ejemplo. Que va. Era un bicho que cuando sonaba a las seis de la mañana irrumpiendo abruptamente un maravilloso sueño con, pongamos por ejemplo, Megan Fox, le dabas con un mazo hasta convertirlo en chatarra. Un coche inteligente. Que va. Ibas tranquilo con tu Seat “no sé qué ciudad” por un viejo desfiladero, y va y se para. Que cabreo. No pasa ningún alma y tu sabes de coche lo que mi mama política del principio de incertidumbre de Heisenberg.
Pero ahora, todo es Smart, es el teléfono, el es coche, es la TV, y lo que es más, las ciudades también son inteligentes.
Para los profanos de la materia, decir que una ciudad es Smart cuando tiende a gestionar los recursos de una ciudad para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.
La idea es preciosa y hay muchos ejemplos de ciudades inteligentes. La más cercana a nosotros es la Smart City Valladolid-Palencia. Ojo. Es un punto de vista novedoso: considera no una, sino dos ciudades, cercanas y de características diferentes, añadiendo así el transporte de una ciudad a otra como una problemática más de la Smart City.
Incluye una red inteligente de contadores, apoyo a la implantación del coche eléctrico, además de planes relacionados con las comunicaciones en el hogar digital, la eficiencia energética en edificios singulares, el tratamiento de aguas residuales o la organización del tráfico para que sea más eficiente.
No se porque se ha definido una smartcity suma de dos ciudades, aunque sean las más cercanas de la geografía española. Son ciudades culturalmente distintas y con necesidades contrapuestas. Lo único que les acerca es la Renault y la milla de Inditex. Lo tienen la dos ciudades, aunque en el caso de Palencia la fábrica de coches está en Villamuriel. Ni las catedrales se pueden comparar.
A mi me parece que necesitamos un cambio cultural y político de envergadura para conseguir lo que queremos como ciudad inteligente. No nos pase como los Smartphone que lo único que han conseguido es alejar a las familias, personas, amigos, aunque estén juntos físicamente. 

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