He
tenido la suerte de conocer a Nicolás cuando trabajaba en Cementos Portland. No
puedo decir de él más que es una bellísima persona. Cercana e inteligente. Su
conversación, una fuente de sorpresas. Un socialista ejemplar.
Marcelino
Oreja, a la sazón presidente de FCC le hizo consejero en cementos Alfa, empresa
cántabra perteneciente al grupo.
Muchos
os preguntareis que tiene que ver Marcelino Oreja con D. Nicolás. Lo cuento. A
finales de los 90 el independentismo Vasco –liderado por eta y por sus adláteres
del PNV- alcanzó su máxima penetración en el país Vasco. Tras la firma del Pacto de Estella en 1998 por
el PNV, el PSE-EE abandonó el gobierno de coalición con los nacionalistas
vascos, iniciándose entonces un acercamiento al Partido Popular del País Vasco (PP),
liderado por Jaime Mayor Oreja. Esto no gustó de ninguna
manera al entonces recién nombrado –pena para España- Zapatero como secretario
general del PSOE, descabalgando a Nicolás de la secretaria del PSE y nombrando
al ínclito López como sucesor.
Se
dice que Jaime Mayor apoyó a Nicolás pidiendo a su primo Marcelino que le
hiciese un hueco en Fomento de Construcciones.
Creo
que conozco la empresa y, al margen de cualquier consideración subjetiva, creo
que aceptaron de pleno al contar con él.
Aprovecho
su mención y recomiendo leer un artículo que ha escrito hoy en El País titulado
“Sin miedo al futuro” Creo que acierta en diagnosticar los males del PSOE y
acierta en los aspectos que más le han dañado. Una frase a destacar –no sé si
es de su cosecha- y que define el problema nacionalista. “El socialismo – y el liberalismo (esto lo pongo
yo)- democrático es producto de la razón y los nacionalismos lo son de los
sentimientos” Muy en la línea del refranero español cerebral y visceral –¡cuanta ciencia¡- . Como decía, interesante y para los que han olvidado un poco
la historia reciente de España, miel sobre orejuelas.
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