No
me gusta Madrid. Acabé la carrera en el año 1975 y a pesar de tener un buen
trabajo y futuro en la capital de España lo cambié por un puesto de ayudante de
un laboratorio de una fábrica de cemento en el Cerrato palentino. Ahora no me
arrepiento.
La
vida dio muchas vueltas y en medio de la crisis profunda que está sufriendo mi
querida España volví a Madrid en el año 2009. Más moderna que cuando la dejé
pero igual de inhóspita que en aquella época. Mejor el metro –quizás de los
mejores del mundo- y mejor todos los aspectos que pueda ofrecer una gran ciudad
como Madrid a un ciudadano normal. Incluso trabajo. Pero a mi me seguía sin
gustar. Así lo entendió mi empresa y por eso llegamos a un acuerdo para que
disfrutase el paro en mi querido norte de España. Mi cantábrico, mi Cerrato y mi Tierra
de Campos.
Sin
embargo volvería a Madrid por lo menos por unos meses. ¿Por qué? Por votar a
Esperanza. Por decirla que tiene todo mi apoyo y comprensión. Por ayudarla a
luchar contra la despiadada guerra de sus amigos –sentados en confortables
despachos junto a ella- y enemigos.
Volvería
a Madrid a decirle que tiene que haber esperanza para los que creemos en el
espíritu emprendedor y no en las subvenciones. En los que creemos en el trabajo
y no en los enchufes. En los que creemos en el trabajo bien hecho y no en los
acuerdos espurios de empresas sin pudor.
Volvería
a Madrid a luchar contra la corruptela de los unos y los “jotros”. Los que no
han tenido reparos en hipotecar la prosperidad de –otra vez- mi querida España
por acumular un patrimonio de casas en Marbella, Toledo y Vigo. Y que además
les digan los jueces que lo que han robado –perdón, lo que han distraído- no es
importante.
Volvería
a Madrid para apoyar a una mujer que por encima de todo cree en la iniciativa
privada y no en los tejemanejes de los políticos analfabetos y corrupts que nos
rodean.
Volvería
a Madrid, vamos para decir a Podemos que no nos engañen con la monserga de lo
que luego no lo podemos pagar.
Y
además, encantado de volver a Madrid porque ahora nos han puesto un maravilloso
Ave que en el que no nos da pereza ir.
Esperanza,
por favor, dile a Rivera que la cohesión de esta España –tuya y mía- se basa en
que haya medios de comunicación -como el Ave- que no excluyan a nadie.
Esperanza,
no puedo votarte porque no tengo posibilidad de ello, pero dime qué puedo hacer
para que enseñes el camino de lo que se debe hacer en política.
PD: Antes de publicar mis notas en el blog, se lo doy a leer a mi "señora esposa" -que Dios la conserve muchos años- para que me aporte busque algún acento mal colocado o alguna incoherencia gramatical. No me gusta Ángel esto que has escrito de Esperanza; que pasa si se la saca algún asuntillo o corruptela, dice mi buena y prudente Sisi. Pues e lo trago y pido perdón pero aquí esta.

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